jueves, 3 de noviembre de 2011

La hidroterapia y sus efectos en el organismo

La hidroterapia es la utilización del agua, sobre todo en forma de baños, para el tratamiento de diversas enfermedades. Para que el agua nos sirva de tratamiento tiene que ser portadora de energía, ya sea de tipo mecánico, térmico o químico.



Al utilizar el agua en forma de baño, los efectos mecánicos que actuan sobre el cuerpo son dos: el efecto de compresión que depende de la hidroestática y el efecto de flotación o empuje.
La presión hidroestática es directamente proporcional a la profundidad de inmersión y a la densidad del líquido.


Al existir mayor presión sobre la superficie corporal, se comprimen los vasos sanguíneos superficiales produciéndose un incremento del retorno venoso hacia el corazón y habiendo un aumento del trabajo cardíaco. Esta característica la tendremos en cuenta con pacientes que sufran dolencias cardiocirculatorias, evitándose los baños completos.
Al salir del baño desaparece la acción de la presión hidroestática, produciéndose una salida de sangre hacia los vasos sanguíneos periféricos y disminuyéndose la irrigación cerebral (causa de que pacientes con problemas cardiocirculatórios sufran mareos al salir).

El efecto de empuje o flotación y según el Principio de Arquímedes, la inmersión favorece la realización de movimientos con dirección ascendcente y resiste los movimientos descendentes. Los movimientos podrán ser más facilitados si usamos un manguito inflable.


El agua facilita la movilidad del aparato locomotor al permitir a la musculatura debilitada que sea efeiciente, reduciendo en una décima parte el esfuerzo que se solicita. Así el paciente en inmersión completa en el agua (cabeza fuera), pesa solamente el 10% de su peso. Su peso será del 30% sumergido hasta el esternón,  un 50% sumergido hasta el ombligo, un 70% hasta las caderas y un 90% hasta las rodillas.
La disminución de peso aparente, permite una carga temprana y la deambulación en pacientes con imposibilidad de hacerlo al aire libre. Por el mismo principio, los esfuerzos serán mayores a medida que decrece la profundidad del agua.

El agua opone una resistencia al desplazamiento del cuerpo sumergido 900 veces mayor que la que opone el aire. La resistencia varia en función de la viscosidad, la densidad del agua, la superficie corporal que se desplace y el ángulo de dicho desplazamiento. Por lo tanto, cuanto menos sea la velocidad de ejecución de un movimiento en inmersión, menor será la resistencia. Al aumentar la superficie de desplazamiento, se incrementa el trabajo muscular y la oposición a una corriente de agua permite un trabajo muscular isométrico.

El agua posee un lto calor específico, alamcena gran cantidad de calor y se enfría lentamente. Esta cualidad es aprovechada para aportar energía calorífica al organismo. La sensación que nos da la diferéncia de temperatura entre nuestra piel y el agua nos da la indicación de fría o caliente.



Para que el baño tengo un efecto terapéutico, su temperatura tendrá que estar mas  omenos alejada de la temperatura indiferente, siendo esta la temperatura ambiente cercano por el cual el organismo en reposo mantiene la temperatura sin necesidad de poner en marcha los mecanismos fisiológicos de termorregulación. LA temperatura indiferente del agua estará comprandida entre 32-35 grados y la temperatura del aire será entre 24-26º.
La sensación de temperatura depende de la conductibilidad térmica, que será la velocidad con la que se transmite la temperatura de un cuerpo a otro. Tendremos en cuenta que las sensaciones de temperatura son subjetivas y diferentes en cada individuo.



A continuación os pongo una de las clasificaciones térmicas que existen. Hay multitud de ellas y entre ellas varían 3-4º:

  • Baños muy fríos: 10-15º
  • Baños fríos: 16-23º
  • Baños tibios: 24-30º
  • Baños indiferentes: 31-33º
  • Baños calientes: 34-38º
  • Baños muy calientes: de más de 39º

Los baños calientes son considerados relajantes (reacción átona) y producen:
  • vasodilatación periférica, hopotensión, tenue taquicarida, y aumento ligero del trabajo cardíaco
  • disminución del tono muscular, lo que facilita la movilización
  • aumento del umbral del dolor por disminución de sensibilidad periférica.
La temperatura de los baños de reeducación se establece entre 35-36º para obtener efectos antiálgicos y relajantes. Los baños fríos son considerados tonificantes, ya que producen efectos cardiovasculares y musculares inversos, y no los usaremos en reeducación en inmersión total, solo la usaremos en baños parciales y en los alternantes.

El factor químico es nulo cuando se emplean aguas naturales o potables. Artificialmente se le pueden incorporar diferentes elementos por disolución y así estos elementos penetrarán en nuestro organismo de forma natural favorecido por la temperatura del agua o por la presión hidroestática.



La intensidad de los efectos físiológicos de la inmersión depende de la técnica que se aplique, del tipo e intensidcad del ejercicio practicado, de la temperatura del agua, del tiempo de tratamiento y de la condición física del paciente.
En el aparato renal produce:
  • aumento de la diurésis
  • eliminación de las sustancias de deshecho
  • disminución de la presión sanguínea
  • secreción de la hormona antidiurética SDH y de la aldosterona

En el aparato respiratorio: 
  • aumento del trabajo ventilatorio
  •   aumenta el volumen de reserva respiratorio
En el aparato cardiovascular:
  • aumenta la circulación de retorno
  • mejora el gasto cardíaco
  • y aumenta la frecuéncia cardíaca

En el aparato musculoesquelético:
  • aumenta la eliminación de catabolitos metabólicos
  • mejora la nutrición y el aporte de oxígeno a los tejidos
  • disminuye el edema
  • disminuye la carga articular 
En el sistema nervioso: 
  • efecto analgésico y relajante
  • mejora del esquema corporal y la propiocepción
  • mejora la coordinación motora

No olvidaremos los efectos psicológicos que sufren los pacientes durante las sesiones de hidroterápia. Una vez superado el pudor de mostrar su cuerpo a los demás, se observará un efecto euforizante. El agua aumenta la confianza en si mismos, favorece las relaciones sociales a la vez que es un excelente medio de recreación y por supuesto tiene un gran efecto sedante eliminando así los problemas causados por el stress.

Dependiendo del tipo de patología que presente el paciente, y las condiciones en las que esté él, utilizaremos unas técnicas u otras de hidroterapia y termoterapia. En otra publicación os explicaré en que consiste cada técnica y cuales son sus efectos sobre los pacientes y su organismo.



Aquí os adjunto una foto de muchos fisios practicando el efecto de la flotación en un jacuzzi en Santo Domingo ¡Un saludo!

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